
Me ahogo en una tristeza silenciosa. Silencio de tu ausencia que me invade. Silencio ruidoso que aturde mis pensamientos.
Vago entre risas lejanas momentos mágicos donde tus horas y las mías no nos alcanzaban. Palabras, gestos, miradas. (Se inundan mis ojos).
Huelo a vacío dejando correr los minutos presa de otros relojes que engañan al tiempo sometiéndo el deseo a rotas ilusiones de otros pasos. Un cuerpo desnudo en llaga abierta el alma.
Tanto te dí. Tanto me diste.
Y ahora no queda nada. Solo un horizonte lejano bañado en océano.-
Uffff, que triste poema, aun así bello, ¿pero sabes?, siempre queda algo, una mirada, un gesto, una sonrisa, un te quiero, los recuerdos nadie los puede quitar.
ResponderEliminarUn beso
Y ahora no queda nada.. u.u
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