jueves, 22 de mayo de 2014

HAZME

Hazme a tu medida
Como yo te quiero
Hazme tuya
Pequeña golondrina
Gaviota errante
O paloma mensajera
Y enséñame a volar
Descúbreme tus alas
Lléname de anhelos
Hazme a tu medida
De espejos, de cristal
De letras perdidas
De viento austero,
Como tú me quieres
Muéstrame tus sueños
Dame a beber tus besos
Y tómame
Toma mis deseos
Mis ilusiones, mis besos
Tómame en tus manos,

Tómame en tus sueños.-

LA NOCHE

La noche, una botella de fernet con coca
Noche de neblinas y ojos enrojecidos
Noche de Neruda y Pizarnik
Letras que parecen cobrar vida
Palabras que semejan arañas escandalosas
Pensamientos olor a alcohol y tristezas
Lejos los cerros
Donde llora una única estrella,
Se confunde el silencio
Se asemeja al deseo
Y despacito va desandando
Un cuerpo lleno de fuego.
Desgajándose en los rincones
Sensaciones perdidas en el tiempo
Dolor de roces inconclusos
Dolor de beso sin beso.
Rueda una lágrima en el último intento
Despojada de gemidos
Que vuelan silenciosos al viento.
Soledad de roce, soledad de manos

Soledad y silencio.-

UN DIA CUALQUIERA

Un día cualquiera me vestirán las sombras
Un día fijado y desconocido se oscurecerá mi pecho
Rodando el alma se despedirá de todos
Y un beso sonará a  viento entre tus labios.
El tiempo andado y desgajado será un recuerdo
Anidaré entre estas rotas palabras
Se quedará mi voz entre los juegos
Y desde aquel lugar soñaré un regreso.
Iré entre las hojas del otoño
Peinando tus blancos cabellos
y creerás escuchar mi voz entre las piedras.
Descenderás despacio tras de mí
Estaré esperándote.
Por eso el día señalado, me  mirarás volar
Sentirás el aleteo de la gaviota
Habrá abierto las alas iracunda
Mientras un cuervo graznará
Intentando amedrentarla.
No te dejes engañar,
Un día de estos me vestirán las sombras
Pero no me alcanzarán
Seré de luz, breve e infinita

Luz que no se puede tocar.-

viernes, 21 de marzo de 2014

ANTES DEL FIN (ALE)




Estaba allí en el borde de la ventana. De techo un cielo gris azulado; y la luna inmensa iluminaba una lágrima que corría por sus mejillas. Un viento frío le helaba las carnes y revoloteaba sus cabellos. Desde ahí alcanzaba a ver las infinitas luces de los edificios que como ojos se posaban en sus pensamientos.
Faltaba poco para el amanecer.
Sacó de los bolsillos un cigarrillo y un encendedor. Sonrió al observar la leyenda en el paquete: Fumar mata. Y pensó: “a mí, me mató su amor”.
Cuando tuvo que decidir, eligió la causa y se quedó sin el amor. Sin embargo en las noches deliraba recordando los besos, sintiendo  entre sus sabanas aquel perfume que lo embriagaba.
Con los pies descalzos jugueteaba en el borde de la pared rozando el árido cemento. Terminaría  el cigarrillo y bajaría que  la hora se acercaba.
Cuando tocó el piso del cuarto un escalofrío recorrió sus huesos.
Una lámpara somnolienta derramaba sus sombras sobre los muebles y la cama.
 Se puso la remera negra y frente al espejo contemplo su rostro enmarcado por gruesas cejas y una nariz prominente. Tenía unos ojos oscuros de lince. La piel morena curtida por miles de años de ancestros caminando el desierto. Todavía era joven pero la causa dibujaba surcos en los parpados cuando se la llevaba en la sangre y el alma.
Con extremo cuidado tomó el cinturón de dinamita y se lo colocó. Su cuerpo temblaba. Con un grueso abrigo disimuló lo que llevaba alrededor de su cintura. La mochila descansaba sobre la cama. Nadie lo notaria en el subterráneo.
Apagó todas las luces del departamento. Cerró las llaves de paso del gas, del agua y de la luz. Sacó de abajo del colchón el cuaderno. Allí detallaba el operativo y sus últimos deseos, incluso la carta que escribió para ella. Quería que lo recordara como su héroe, alguien capaz de entregar la vida por lo que cree. Dios bendeciría su accionar. Su nombre quedaría grabado para la posteridad. Y ella se sentiría orgullosa al fin.
Salió del edificio lentamente. La ciudad ya era un hormiguero andante. Un día cualquiera, un día más, un miércoles o jueves o viernes, de cualquier mes, de cualquier año.
Caminó dos cuadras hasta el principal cruce de subterráneos. La gente abarrotaba los andenes. Hombres aletargados. Mujeres aburridas. Jóvenes estudiantes alegres.
Miraba el reloj calculando los minutos que faltaban.
Cuando llegó el tren, entre empujones, los viajantes subieron apurados. Nadie quería perder su turno ni quedar afuera.
Él, subió con la discreción de quien ya no espera nada. Caminó entre los pasajeros hasta encontrar el mejor hueco al centro del vagón. Se quedó allí y comenzó su cuenta regresiva. Las manos le sudaban. A pesar del invierno, transpiraba. Vigilaba con curiosidad  a todas esas personas. En un rincón había una pareja de jóvenes colegiales. Él la abrazaba con ternura, y ella con un poco de timidez sonreía. Mas adelante un hombre dormitaba con el diario sobre el rostro. Dos mujeres obesas apretadas junto a una ventanilla cuchicheaban mirando a un cura rubio y alto que no quitaba los ojos de la ventanilla.
Pero se quedó contemplando a la parejita.
Entonces la recordó y las veces que le sonreía con timidez cuando él la abrazaba. Y volvieron a su pensamiento las lágrimas que ella le dedicó la noche que se fue.
  

Una  gota de agua salada brotó de sus ojos al momento de apretar el botón que activó la bomba.-

jueves, 9 de enero de 2014

SE GAVIOTA (Ale)


La tristeza es un gusano
Te corroe desde adentro
Lentamente
Come tus entrañas
De a poquito
Pausadamente
Va creciendo
Y tú empequeñeciendo
Tu ser se apaga
Se acaba
Agonizas
¡Ay! Alejandra
Vas haciéndote chiquita
Vas midiendo tu fragilidad
 En lágrimas
¿Cuántas vidas faltan
Para que seas feliz?
¿Desde qué ojos mirarás
Ese día?
¿Cuándo amanecerá la noche?

Alejandra:
Despréndete
Corre
Ríe
Vuela

Se gaviota,
Deja tus huellas
En la memoria de la arena.-

lunes, 11 de noviembre de 2013

DESEO (Ale)


Mi boca desesperada busca tu cuerpo
Mis manos ansiosas estrechan tu piel
La noche juega en mis rincones
Anida en ilusiones y deseos
Busco tu beso, tus labios húmedos
El roce cálido de tu respiración.
Tu sexo me llama a gritos
Se insinúa bajo mi falda.
Se dilata el deseo en la angustia
Angustia de mis senos erguidos
Como montañas de chocolate
Derritiéndose en tu boca.
Tómame con desespero
Tómame en cada centímetro
Tómame en cada respiro
Tómame con fuerzas
Estréchame a tu pecho
Hazme tuya gozando en el silencio
Hazme tuya con despilfarros
De caricias glotonas
Tuya con esmero de arquitecto
Talla mi piel con tus manos
Como madera virgen clamaré
Como arcilla me dejare hacer
Dibújame con tus dedos de niño travieso
Bebe mi silencio explosivo
Te entregare mi sueño
Dejare que anides dentro
Y dormiré respirando de tu aliento
El hálito nuevo que crece bajo mi piel.-



martes, 17 de septiembre de 2013

UN GRITO EN LA OSCURIDAD (Ale)


Puso un banco sobre la silla para alcanzar la viga en el techo. Tuvo que estirarse en puntas de pie para poder colgar la cuerda. Le transpiraban las manos al enlazarla. Sin embargo, los nudos le quedaron perfectos.
Bajó y se sentó en la cama. Agachó la cabeza recordando. Nervioso, se restregó las manos.
Aquellos ojos oscuros y profundos le sonreían aún. Aquella dulce voz, todavía sonaba en sus oídos.
De un brinco se puso de pie, eliminando así todo pensamiento. Frotó sus manos en los bolsillos traseros del jeans. Hacía calor. Se quitó las zapatillas. De niño le gustaba caminar descalzo, gozaba.
Volvió a subirse a la silla. Metió la cabeza por el ojo de la cuerda anudada. Era áspera y rugosa. Sintió de pronto un escalofrío. Miró el techo de zinc tratando de encontrar algún agujerito en la chapa que dejara al descubierto un resquicio del cielo, pero solo pudo ver las telas de araña luciendo su poder sobre las alturas.
Cerró los ojos y toda su vida se volvió un grito sordo en la oscuridad. En un balanceo absurdo, sus pies como péndulos, habían marcado el último suspiro.-


Este minicuento fue publicado en la Revista LAPICEA de la Asociación Cultural Amigos de Santa Amalia, en Badajoz, España, en la edición de Diciembre de 2010.-

PIERDETE (Ale)

Piérdete
Detrás de mis besos
En cada caricia encendida
En cada parte de mi cuerpo.
Piérdete
En las líneas de mi espalda
Recorriendo el surco
Que hizo una gota de agua.
Navega
Mis rincones.
Hazme
Presa de tu deseo.
Juega
Con mi pelo iluminado
De luna llena.
Sobrevuela
Entres nubes en mis sueños.
Hazme a tu manera
Vacíame de besos.
Respírame
Huele a azahares mi cuerpo.
Penétrame
No dejes resquicio sin beso.
Conviérteme
En la sombra
Que se posa en tu almohada.
Conviérteme

En el aroma de tu cuerpo.-

jueves, 29 de noviembre de 2012

REVISTA DE CUENTOS

http://issuu.com/gotas_d_rocio/docs/revistadelipap


Para leer la Revista de Cuentos hacer click en el enlace.-

martes, 10 de julio de 2012

NAUFRAGANDO


Naufragando en mí misma
Llenas de sal mis aguas
Llena de sol la mirada.
Naufragando en mí misma
Cinco espinas como dardos
Entre mis piernas,
Coléricos los ojos volteándose
Buscando, buscándote.
Desgarrado el instante
En un grito al silencio
Cae mi piel rodando
Como la luz del ocaso.
Piel contra nada
Nada contra todo.
Trozos del deseo
En líquidos desparramados.
Huracanes se entrecruzan
Desbaratan los poros
Me huelo en el viento.
Los labios húmedos
Balbucean palabras
Ininteligibles.
Naufragando en mí misma
Estallando en átomos
El placer acabado
Todo oscurece en el instante
Todo es un silencio
Salpicado de sombras.
Exhausta me rindo ante Morfeo.-